Rafting, una excelente idea para disfrutar del verano y de la naturaleza.

La llegada del verano y con él, las altas temperaturas, invitan a realizar actividades que nos ayuden a mitigar esa sensación de calor agobiante que muchos días sentimos. Para aquellas personas amantes del deporte que mejor manera de librarse del sofocante calor que realizando una actividad deportiva, en el agua, y, además, en pleno contacto con la naturaleza, todo esto lo podemos conseguir practicando.

El rafting consiste en descender por un río de aguas bravas sobre una barca neumática, la cual tiene capacidad para entre 6 u 8 personas, y normalmente una de ellas es un guía. Todos los tripulantes de la barca cuentan con un remo para poder dirigirla y evitar una colisión contra algún obstáculo como puede ser una roca o un árbol, y, además, se sitúan de manera que el peso quede repartido uniformemente, el guía se coloca en la parte posterior y da las indicaciones necesarias para dirigir la embarcación.

rafting-balsa

Si no se tiene experiencia en este tipo de actividades lo adecuado es contratar un servicio a una de las numerosas empresas que se dedican a promocionar deportes de aventura, de esta manera podremos contar con un guía y pondrán a nuestra disposición todo el material que necesitemos como la barca, remos, cascos o trajes de neopreno si nos encontramos en una zona de clima frío. Recorrer un río de aguas turbulentas sin tener experiencia previa y sin la compañía de alguien especializado no es para nada recomendable, en caso de querer realizar la actividad por cuenta propia lo adecuado es hacerlo sobre un río que se conozca en todo el recorrido que vamos a realizar y que no tenga zonas excesivamente complicadas o peligrosas.

Existe una clasificación internacional que clasifica los ríos según sea su grado de dificultad para realizar la navegación en ellos:

  • Aguas planas: ríos en los que no hay ni remolinos ni huecos, los de agua más tranquila.
  • Clase I: ríos de muy fácil navegación y muy poco turbulentos.
  • Clase II: ríos fáciles con huecos y hoyos poco profundos. Remolinos que no suponen ninguna complicación.
  • Clase III: ríos de nivel intermedio con aguas turbulentas y huecos de tamaño mediano. Se debe tener precaución con los remolinos tanto si se desplaza con una embarcación como si se va nadando.
  • Clase IV: ríos difíciles con aguas bastante turbulentas, huecos de tamaño considerable que pueden alcanzar los dos metros y remolinos que pueden desestabilizar una embarcación. Existe la posibilidad de encontrarse pequeñas cascadas durante su recorrido y para navegar en ellos se requiere una buena técnica.
  • Clase V: ríos para expertos con aguas muy turbulentas y poco predecibles, remolinos y cascadas que suponen un peligro. La navegación en ellos requiere un elevado nivel de técnica.
  • Clase VI: ríos no navegables debido a su extremada dificultad.

Para realizar esta actividad con la compañía de un guía experto no se requiere experiencia previa o algún conocimiento específico a excepción de saber nadar correctamente, por lo que es un deporte apto para la mayoría de las personas. En caso de realizarla por libre optar por un río poco complicado, que tenga un caudal óptimo y un buen acceso para embarcar y desembarcar.

Sin duda, practicar rafting es un plan excelente para realizar deporte, combatir el calor y pasar una jornada en plena naturaleza desconectando de la vida cotidiana.



 

También te podría gustar...